viernes, 20 de diciembre de 2013

Endorfinas, elixir de felicidad



Endorfinas, elixir de felicidad

Suele decirse que las endorfinas son esas diminutas hormonas instaladas en nuestro sistema límbico cuyos efectos, son muy similares a los del opio, de ahí que se le llame comúnmente “la droga de la felicidad”.

Y es que esa gran y sabía máquina suele recompensarnos cuando hacemos algo que es correcto y necesario para nuestro organismo, actos tan sencillos como salir a correr o practicar sexo, son actividades consideradas como beneficiosas por las que nos ofrece este compuesto natural y sin efecto secundario alguno capaz de calmarnos el dolor, ofrecernos felicidad e incluso protegernos de enfermedades. Algo fantástico ¿Verdad?
ENDORFINAS: LA LLAVE DEL BIENESTAR HUMANO
Te sorprenderá sin duda saber que existen más de 20 tipos diferentes de endorfinas, y que son capaces de recorrer todo nuestro cuerpo cuando el cerebro manda que sean producidas en la hipófisis. Se trata en esencia de un efecto químico natural por el cual se nos inyecta de una importante dosis de analgésicos con los cuales disminuir nuestro dolor o malestar, tranquilizándonos y haciéndonos sentir bien.

Hemos de decir que tienen una vida muy corta, casi  fugaz, y que son rápidamente consumidas por otras enzimas que a su vez también crea nuestro organismo con el fin de equilibrar nuestro cuerpo y que comprendamos al fin y al cabo, cuándo estamos haciendo las cosas bien. 

¿QUIERES SABER EN QUÉ SITUACIONES EL CEREBRO PUEDE “RECOMPENSARNOS” CON LA PRESENCIA DE ESTOS DESEADOS NEUROTRANSMISORES?

- Cuando practicamos ejercicio, la actividad de las endorfinas en sangre nos transmite esa conocida sensación de vitalidad que nos anima poco a poco.

- Abrazar, besar, acariciar a alguien. Todo ello fomenta la liberación de endorfinas y también de feromonas, indispensables para fortalecer el vínculo de atracción entre la pareja.

- Sonreír, reír a carcajadas… un acto tan sencillo lo creamos o no, llena de “droga beneficiosa” nuestro cerebro y organismo, liberando unas endorfinas llamadas encefalinas.

- Pasear por la playa, por el campo, por el bosque… el aire libre cargado de iones negativos enciende nuestro bienestar para que se liberen endorfinas. Nuestra mente está en paz, equilibrada, estamos relajados y  hasta felices.

- La música. Suele decirse que todas aquellas actividades que lo identifican a uno, que le apasionan y que le dan felicidad y tranquilidad son idóneas también para la liberación de endorfinas, y la música sin duda es un excelente medio por el cual relajamos nuestra mente y nuestros sentidos.

- Las comidas. Sí, el chocolate es esa tentación asociada al placer y a las endorfinas, pero según los científicos la comida picante también tiene esos mismos efectos.

Cabe decir también que la liberación de endorfinas tiene un efecto directo sobre nuestro sistema inmunológico: lo fortalece y nos protege, consiguiendo que los linfocitos y otras células nos protejan del ataque de virus y baterías. De ahí que se suela decir que las personas felices son capaces de hacer frente en mejor estado a las enfermedades.
MANETENER LOS NIVELES ADECUADOS DE ENDORFINAS
Existen casos en que no produzcamos niveles suficientes de endorfinas, situaciones en las que nuestro cuerpo y nuestra mente deja de obtener recompensas y nuestro comportamiento empieza a alterarse. Pongamos por caso a una persona que no puede dejar de comer… su cerebro no le ha mandado un nivel óptimo de endorfinas para indicarle que “ya está saciado”.

Otro ejemplo, empezamos a lavarnos las manos y no podemos parar, no podemos detenernos porque nuestras hormonas de satisfacción no nos indica que esa tarea está terminada y que estamos bien… todos estos indicadores pueden derivar en actos obsesivo-compulsivos. Algo no funciona bien y nuestras endorfinas no se liberan en el nivel adecuado para gratificarnos.

Pero en la mayoría de los casos, somos nosotros mismos quienes podemos propiciar el que nuestro cerebro nos recompense. Si estamos bajo mínimos en esta “droga natural”, basta con cambiar de hábitos y pensamientos ¿Qué tal si hoy nos relajamos y damos un paseo por la playa? ¿Qué ocurrirá si empezamos a sonreír un poco más? ¿Y  si buscamos estímulos positivos?

Lo bueno de las endorfinas es que podemos tener el timón sobre ellas y abrir esa farmacia interna que custodia nuestro cerebro, hagamos cosas buenas por él, por nosotros: juega, sonríe, pasea, relájate, come, abraza… no cuesta nada.

Fuente: la mente es maravillosa

jueves, 19 de diciembre de 2013

la Rabia

LOS CLAVOS EN LA REJA

Hubo una vez un niño que tenía muy mal genio.
Su padre le regaló una caja de clavos y le dijo que cada vez que perdiera el control tenía que clavar un clavo en la parte trasera de una reja que tenían en la casa.
El primer día el niño había clavado 37 clavos en la reja.
Durante las próximas semanas, como había aprendido a controlar su rabia, la cantidad de clavos comenzó a disminuir diariamente.
Descubrió que eras más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la reja. 
Finalmente llegó el día en que el niño no perdió los estribos. 
Le contó a su padre cómo había progresado y su padre le sugirió que por cada día que se pudiera controlar sacara un clavo de los que había clavado en la reja. 
Los días transcurrieron y el niño finalmente le pudo contar a su padre que había sacado todos los clavos 
El padre tomó a su hijo de la mano y lo llevó hasta la reja. 

Le dijo: “Has hecho bien, hijo mío, pero mira los hoyos en la reja. La reja nunca volverá a ser la misma. Cuando dices cosas con rabia, dejan una cicatriz igual que ésta. Le puedes clavar un cuchillo aun hombre y luego sacárselo. Pero le habrás hecho una herida.

Significado de Chirriar los dientes



Chirriar los dientes


  • Los dientes representan las decisiones y cierta forma de agresividad.

  • El chirrido de dientes es pues una ira inconsciente que aflora en la superficie, una rabia reprimida que se expresa frecuentemente de noche. Estar nervioso interiormente, retener y no decir las cosas. No conseguir tomar decisiones claras.

  • El chirrido de dientes es la expresión física de la tristeza y de la agresividad reprimida. Indica miedo a abrirse y tomar decisiones, el ruido puede representar una forma de gemido interior.

  • Las  persona autoritarias, podré tienden a  rechinar los dientes o tener problemas de rodillas. Tiene la rabia de fondo, cuando sienten resistencia a lo que piden. Tienden a no doblegarse ni a pedir perdón (no ponerse de rodillas ante los demás)


Solución:

  • Aceptar y tomar consciencia del estado sin inhibirlo y expresarlo
  • Aceptar la sensibilidad y las emociones que afloran y comprender que las incertidumbres  llevan a vivir mucha más tensión interior que el hecho de tomar las iniciativas que se imponen.
  • Cuando tomo una decisión, me libero y me siento más desarrollado.